Breve reseña histórica del HOGAR CANARIO VENEZOLANO

A mediados del siglo XX Venezuela era un país de acogida, desde las más diversas regiones del mundo llegaban inmigrantes en la búsqueda de un trabajo que les proporcionara mejor calidad de vida. Los canarios residenciados en Caracas conformaban una importante comunidad tanto por su cantidad como por su actividad en las más variadas profesiones y oficios, en los que destacaban como honrados y trabajadores.
En el tiempo libre se congregaban para compartir los recuerdos de sus lejanos pueblos y ciudades y también para hablar acerca de sus descubrimientos, de sus nuevas vivencias y de su adaptación a otras culturas.
De estas reuniones espontáneas, vino la necesidad de tener un sitio en el que “refugiarse” con sus paisanos.
Los entusiastas y decididos isleños, que ya disponían de varios locales para el ocio y entretenimiento, acordaron fundar una entidad mejor acondicionada como centro social que se constituyera en una prolongación de sus islas en Caracas. Fueron numerosas las reuniones y debates que tuvieron hasta la compra de una tradicional casa colonial venezolana, el Club Paraíso, quizás el más prestigioso de los existentes en años anteriores en la ciudad.

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En julio de 1970 esta institución, situada en la urbanización El Paraíso, se convirtió en el Hogar Canario Venezolano de Caracas, en la Casa Grande de los canarios en Venezuela.
En esas fechas el país pasaba por momentos de auge económico y, a pesar de las dificultades para comprar la acción (su valor era de 2.500 Bs. con la opción de pagarla con una inicial y 4 cuotas de 500 Bs.), los isleños fueron capaces de afrontar los costes para levantar un nuevo club en otro que ya era leyenda. El HCV los acogería para que hicieran su particular historia en el país.

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En ese espacio pequeño, si se compara con las islas, cabrían las costumbres y tradiciones, serían capaces de desarrollarlas y transmitirlas a sus descendientes para compartirlas con los venezolanos. Y así se ha venido realizando durante todos estos años, en los cuales, el HCV ha mantenido e impulsado sus tradiciones, su cultura, su gastronomía, su folclore para el disfrute y goce de sus asociados.

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A lo largo de 40 años hemos conservado y difundido la cultura del archipiélago a través de la danza, de la música y del teatro. Las devociones marianas han sido fundamentales para transmitir las tradiciones.
Desde el año 1983, todos los años, se conmemora la semana de Canarias, entre otras celebraciones relativas a nuestro folclore y tradiciones.